17.4.09

Bienvenidos

Pensar, pensar, tenemos un mecanismo extraño, que no se detiene nunca, un organismo vivo, o no muerto, hay muchas maneras de verlo o decirlo, pero hay algo en comun. Pensamientos, nunca se detienen, nunca nos esperan, dan un paso delante de nosotros, juegan con nosotros, nos guian, se rien, gozan, gritan, temen, lloran.

Entonces, ¿que hago con ellos? Si siempre estan aqui conmigo, observandome friamente desde su cuna, ocultos en lo mas profundo de mi ser. ¿Que hago con ellos? Si no logro despreciarlos, sino amarlos, son parte de mi, torpes, diestros. ¿Les prendo fuego? ¿Como hacerlo? No. Los quiero.

Pues bien, hay ocasiones, en que vienen a mi, me desbordan, corren através de mi, me electrocutan y suenan en cada celula de mi cuerpo, y se ocultan en mis pensamientos, tratando de inmortalizarse, pretendiendo no morir en los sonidos etereos de mi mente.




¿Regular? ¿Que es regular? No se cada cuando publicaré aqui. Mis visitas pueden ser frecuentes, quizá todo dependa de tu propio (y mi propio) significado de regular.


He aqui un pequeño relato que he ido escribiendo:


Ven, te invito a un café - Comentó con voz animada -. Mientras terminaba de hojear el libro que descansaba sobre la mesa sucia del centro comercial y la mano sobre el. -Vamos! va a animarte- me insistió de nuevo.

Terminé aceptando el café. Un café débil para mi gusto, con cuerpo moderado, y que debido a mis exigencias, tuvo que ser un expresso doble. Como siempre, mucha azúcar, un poco de crema para café y no tan caliente. Esos eran mis gustos para el café. Cuando aún tenia la capacidad para hacerlo...

-Dime, ¿que te trae a esta ciudad? - Cuestioné - No creo que las ofetas de trabajo, debe ser algo mas grande. Tengo entendido que tu excentricismo te ha llevado a coleccionar objetos muy extraños, ¿De que se trata?

Silencio, miradas asaltando con arma en mano a cada persona que pasaba por el lugar, estaba realmente desierto.

-Hay algo que estoy buscando. Algo que tu tienes, o tu puedes conseguir por mi - Su mirada se volvió indecisa, tratando de encontrar palabras en el café, agitandolo como si de el fondo fueran a brotar las palabras que me convencerían de hacerlo. - es algo que tu podrías hacer, siempre consigues lo que quieres...

Alargué un poco las piernas y chocaron con las suyas. No podía creer tener semejante personaje frente mio, y pidiendome que hiciera algo que no quería... justo como en los viejos tiempos.

-Alguien nos está observando, a las 7 en punto. No mires.

Se levantó. No pude evitar seguir con la mirada su figura felina, sus movimientos calculados, leí en sus ojos la misma chispa que odiaba y me embrujaba al mismo tiempo, su cabello, suelto jugaba con sus hombros, coqueteando. Me dedicó una mirada maternal, me dio un beso y se retiró caminando, dejando su café a sus espaldas, y me sorprendí a mi mismo buscando las mismas respuestas en el fondo de la taza al igual que ella.

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